El Proceso de Duelo por el Quiebre de la Pareja

enero 17, 2019
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La separación emocional de la pareja suele describirse, desde lo psicológico, como un proceso de duelo similar (aunque al mismo tiempo muy diferente) al que se experimenta por la muerte de un ser querido. Mal que mal, implica la muerte simbólica de la pareja, lo que lleva aparejado la experiencia de pérdida en diferentes ámbitos de la vida (por ejemplo: de la persona que era con mi ex pareja, de los planes que teníamos, del estilo de vida que llevábamos, del círculo social que compartíamos, de la organización financiera que teníamos, los acuerdos como padres, etc.). El hecho de que el fin de la pareja sea un hecho simbólico y no real, ha llevado a algunos autores a plantear que esta puede llegar a ser una experiencia con mayor potencial traumático que el de la muerte física de la pareja, porque, entre otras cosas no existen rituales que permitan canalizarlas emociones y hacerle frente a la realidad de la separación.

El proceso de desapegarse emocionalmente de la persona con la que en algún momento construimos un lazo afectivo profundo, toma tiempo y en cada caso presenta características únicas. Sin embargo, en este artículo describimos algunas de sus etapas, con el fin de ayudar a las personas que atraviesan por este proceso a permitirse reconocerse en duelo y, desde ahí, pedir apoyo, cariño y comprensión a sus seres queridos en este proceso de redefinirse.

  1. Negación: Esta etapa suele comenzar durante el matrimonio y continuar tras la separación. Incluye la dificultad para reconocer o hacer frente a las dificultades de relación que existían en la pareja o a reconocer signos claros de conflicto como adicciones, infidelidades o dificultades financieras mayores y que llevan al quiebre de ésta.
  2. Rabia: Es una etapa necesaria en el proceso de duelo, pues moviliza y energiza para lograr hacer frente a la realidad previamente negada y a avanzar en la separación. Permite reconocer los conflictos, tomar una posición y buscar tanto defenderse del dolor que se experimenta frente al quiebre de pareja como posicionarse en un lugar de poder frente al otro. Por ejemplo, lleva a las diferentes partes a culparse de lo que no resultó, a exigir explicaciones, a hacer exigencias de cómo quieren que se hagan las cosas de ahora en adelante, lleva a ignorar activamente las opiniones del otro y decidir por si mismo, etc. Puede ser muy destructivo quedarse pegado en esta etapa sin avanzar, pues no permite llegar a acuerdos y arrastra más bien a una escalada en el conflicto. En esta etapa también el miedo suele entremezclarse con la rabia, especialmente el miedo a estar solo.
  3. Negociación: Es una etapa que puede ser vivida en lo real o en el fuero interno. Corresponde a los planteamientos, ¿Qué pasaría si…?. En ella se puede fantasear con la posibilidad de recuperar la pareja si algunas cosas cambiaran tanto en la relación, en el otro como en el si mismo. Es por esto que en este etapa también suele ser frecuente los sentimientos de culpa, lo que permite posteriormente la verdadera aceptación. Vivida de manera inadecuada, puede llevar a recaer una y otra vez con la misma pareja, sin hacer cambios significativos.
  4. Depresión: Se comienza a aceptar el quiebre como real y definitivo, y es posible conectarse con el dolor de la pérdida. Suele ser una etapa incómoda y de la que muchas veces las personas pueden llegar a sentir no van a recuperarse. Vivida de manera negativa, puede llevar a conductas de evitación del dolor poco sanas, como uso de drogas, conducta sexualizada, etc.
  5. Aceptación: Se logra mirar el quiebre con perspectiva, entender lo ocurrido, reconocer la propia responsabilidad y la del otro en el quiebre, los errores cometidos y la posibilidad de construir un futuro positivo después de la separación.

 

La posibilidad de transitar por este proceso de manera sana, se ve dificultado en ocasiones por factores de riesgo tales como: experiencia personales anteriores de pérdidas de figuras importantes en la vida, historial de violencia en la pareja que se separa, trastornos psicológicos o psiquiátricos, infidelidad, entre otros.

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